
De nuevo vuelven las rutinas, los exámenes extraordinarios, los renovados planes para adelgazar, los gimnasios, los proyectos para aprender un nuevo idioma o mejorar el inglés del colegio o del instituto, la compra de libros para el nuevo curso de los hijos, el notable desembolso de las familias para pagar las matrículas en institutos de secundaria, universidades o academias, el cambio de ropa en los armarios para guardar de verano y preparar la de otoño. El cansino y circular ciclo del eterno retorno.
Pero, además, aflora el síndrome posvacacional, el reencuentro con los compañeros de trabajo, los viejos itinerarios en transporte público o en coche, la sorpresa consabida por el cierre definitivo de algunos pequeños negocios que inundan...